Historia de una pasión

En 1965 Antonio Zúñiga Arranz abre al público un pequeño taller de joyería junto a la Plaza Mayor de Valladolid, fundando de este modo la firma A. Zúñiga Joyero. Ha pasado mucho tiempo desde entonces y la firma ha ido evolucionando en función de lo que el mercado y los tiempos requerían, cambiando su localización y reforzándose con la incorporación de la segunda generación, Antonio Zúñiga, siempre con un denominador común:

Hay que destacar también la labor que tradicionalmente hemos desempeñado en la restauración de importantes piezas de orfebrería pertenecientes a nuestro patrimonio cultural y artístico, contribuyendo de ese modo a su preservación y recuperación.

Podemos decir que son muchas y de incalculable valor las piezas restauradas a lo largo de los años, tanto religiosas como civiles, para museos, cofradías de Semana Santa, fundaciones, instituciones civiles, congregaciones religiosas, etc.

Nuestra pasión por la joyería no se entendería sin mencionar nuestra pasión por el mundo de las piedras preciosas. Somos socios del Instituto Gemológico Español (IGE) y nuestra formación como gemólogos especialistas en diamante, nos permite seleccionar las piedras preciosas con que trabajamos con sumo cuidado, buscando siempre las más bellas y las de mejor calidad.

Por último, destacar también nuestra pertenencia a la Asociación Española de Tasadores de Alhajas (AETA); así como a otras asociaciones profesionales del sector, garantizando de este modo a nuestros clientes que contamos con la mayor preparación profesional posible, esforzándonos día a día por ser una referencia de la joyería en Valladolid.

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